Ir directamente al contenido
Clínicas, hospitales veterinarios y distribuidores: ¡descubra nuestras condiciones especiales!
Clínicas, hospitales veterinarios y distribuidores: ¡descubra nuestras condiciones especiales!
Clínicas, hospitales veterinarios y distribuidores: ¡descubra nuestras condiciones especiales!
Cómo identificar cuándo los perros y los gatos sienten dolor y cómo tratarlo.

Cómo identificar cuándo los perros y los gatos sienten dolor y cómo tratarlo.

Poner Paulina Machado

Al igual que los humanos, los animales también sienten dolor, aunque identificarlo en perros y gatos resulta más complejo, ya que suelen ocultar instintivamente su malestar. Por ello, es fundamental que los familiares presten atención a las señales sutiles que puedan indicar sufrimiento. En este sentido, la observación atenta y la comprensión del comportamiento habitual de cada animal son esenciales para detectar el dolor a tiempo.

Para este tema, que implica varios matices, hablamos en exclusiva con... El veterinario Álvaro José Chávez Silva , quien dedica su tiempo y mantiene una rutina de estudio centrada en el dolor crónico en animales.

Álvaro posee un doctorado en Anestesiología con énfasis en dolor crónico por la Universidad Estatal de Santa Cruz – UESC-BA; una maestría en Medicina Clínica y Quirúrgica con énfasis en Anestesiología por la Universidad Federal de Santa María – UFSM-RS; y continúa sus estudios con especializaciones en Comportamiento Animal del Instituto de Salud y Psicología Animal – INSPA y en Fisioterapia Animal del Instituto Brasileño de Recursos Avanzados – IBRA.

No te pierdas esta entrevista tan completa y compártela con tus amigos y familiares.

Medicina Veterinaria – ¿Qué caracteriza el dolor crónico en perros y gatos, y en qué se diferencia del dolor agudo?

Álvaro José Chávez Silva – Si consideramos el dolor desde una perspectiva evolutiva o biológica, este tiene un propósito, una función: preservar la vida alertándonos de una lesión existente, protegiendo así la parte vulnerable del cuerpo y previniendo daños mayores, mientras el organismo realiza su función de sanar la zona afectada, restaurando no solo su apariencia, sino también su funcionalidad. Por ejemplo, cuando hay una herida en la piel, esta zona se vuelve sensible y dolorosa. Una vez cicatrizada, el dolor normalmente desaparece junto con la herida. Sin embargo, cuando la herida tarda en sanar, cuando el dolor persiste más allá del tiempo de cicatrización, cuando hay evidencia de daño nervioso estructural significativo, o incluso cuando no hay evidencia de lesión pero sí dolor, es muy probable que se trate de un caso de dolor crónico.

Así pues, el dolor crónico se caracteriza por su presencia prolongada, la ausencia de una función protectora biológica frente a las lesiones, como ocurre con el dolor agudo, y la implicación de alteraciones más profundas en el sistema nervioso que perpetúan y acentúan la percepción del dolor, incluso en ausencia de daño tisular real. Además, se caracteriza por una respuesta limitada a los tratamientos convencionales, como los antiinflamatorios, y por contribuir al estado mental de los animales, alterando la calidad del sueño, generando ansiedad, agresividad, aislamiento, depresión, pérdida de peso, angustia, estrés crónico, etc.

En otras palabras, el dolor agudo sirve como señal de daño tisular real, generando comportamientos de alerta y protección para preservar la vida y la recuperación del animal, mientras que el dolor crónico persiste más allá del tiempo normal de curación, a menudo pierde su función protectora inicial y puede convertirse en una condición patológica en sí misma, lo que lleva al sufrimiento, la disfunción y la reducción de la calidad de vida del animal.

Medicina Veterinaria – ¿Cómo se manifiesta el dolor crónico en perros y gatos, y por qué a menudo pasa desapercibido?

Álvaro José Chávez Silva – Los seres humanos casi siempre podemos expresar verbalmente nuestros sentimientos y pensamientos cuando sentimos hambre, sed, sueño, cansancio e incluso dolor. Los animales, en cambio, al carecer de la capacidad de autoinformarse, no pueden decirnos cómo se sienten, dónde ni cuánto les duele. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad —familiares, dueños de mascotas, veterinarios, terapeutas, entrenadores, etc.— identificar, localizar, cuantificar, tratar, evaluar y reevaluar la presencia de dolor en los animales, según nuestras responsabilidades y capacidades.

El dolor crónico, además, es una experiencia individual, influenciada por diversos factores internos y externos. Por lo tanto, cada persona puede experimentarlo de manera diferente según sus circunstancias de vida, experiencias pasadas, traumas, estado de salud general, factores genéticos y dietéticos, etc., lo que da como resultado múltiples formas en que el dolor crónico puede aparecer y manifestarse. Sin embargo, en general, podemos decir que el dolor crónico se observa a través de cambios físicos y de comportamiento que impactan aspectos de la vida de nuestras mascotas de maneras insospechadas, como alteraciones en el estado mental y anímico, patrones de descanso y sueño, alimentación, hidratación, eliminación, actividad física y socialización, lo que conlleva ansiedad, depresión y estrés. El estrés es un factor que contribuye significativamente a la aparición de otras afecciones clínicas que podrían interpretarse como independientes del dolor crónico.

Por lo tanto, no solo la amplia diversidad y sutileza de las posibles manifestaciones del dolor crónico en nuestras mascotas, sino también la normalización o asociación de algunos de estos signos con su envejecimiento natural, dificultan enormemente la identificación y el tratamiento adecuado del dolor crónico. Asimismo, asumir que tales comportamientos son simplemente normales y naturales en mascotas con personalidades más distantes, solitarias, retraídas, tímidas y evasivas conlleva que estos signos pasen desapercibidos. Es importante destacar que se espera que algunos perros y gatos tengan tendencia a ocultar comportamientos asociados al dolor, ya que son descendientes evolutivos de animales salvajes que, en la naturaleza, eran tanto depredadores como presas. Por consiguiente, es fundamental desarrollar una mirada atenta y sensible hacia nuestras mascotas para buscar ayuda o asistencia de profesionales con la formación técnica adecuada.

Medicina Veterinaria – ¿Cuáles son los signos clínicos y de comportamiento sutiles que pueden indicar que un animal está experimentando dolor crónico?

La observación atenta y sensible de nuestras mascotas nos permite identificar, o al menos sospechar, que algo no va bien. Cuando las llevamos al veterinario y hablamos con ellas, les proporcionamos información valiosa que puede pasar desapercibida durante la consulta, pero que resulta fundamental para identificar el dolor crónico. Los signos clínicos que podemos observar y a los que debemos prestar atención son: pérdida de peso corporal a expensas de la masa muscular, pérdida de brillo y densidad del pelaje, pérdida de pelo en zonas específicas debido al lamido excesivo, cojera, cambios sutiles en la forma de caminar, dificultad o reticencia para subir o bajar escaleras, camas y sofás, postura encorvada o arqueada, reticencia a estirarse completamente, tumbarse exclusivamente de un lado para aliviar la zona dolorida, dificultad para levantarse o tumbarse, y disminución o pérdida del apetito.

Entre los posibles signos de comportamiento que se pueden observar se incluyen cambios en el comportamiento normal o conocido de nuestras mascotas, así como aumentos o disminuciones excesivas en comportamientos normales, como una menor participación en actividades diarias que antes les brindaban mucha alegría, aislamiento, menor búsqueda de compañía humana o de otros animales, mayor búsqueda de atención por parte de los dueños, expresiones faciales de angustia, evitación o agresión al tacto, vocalizaciones (aunque menos frecuentes que en casos de dolor agudo), temblores espontáneos en la piel, disminución de los hábitos de higiene, especialmente en gatos, orinar y defecar en lugares inapropiados o fuera de la caja de arena, estreñimiento debido a evitar la postura de defecación o dificultad para acceder al lugar correcto para defecar.

Estos signos pueden asociarse fácilmente con causas distintas a las afecciones dolorosas crónicas.

Medicina veterinaria – ¿Cómo se evalúa el dolor crónico en mascotas? ¿Existen escalas o protocolos específicos para ello?

Álvaro José Chávez Silva – Cuando comprendemos que el dolor crónico no es solo un signo de una lesión, como ocurre con el dolor agudo, sino una enfermedad en sí misma, con diferentes formas de manifestarse, causada por muchas afecciones de distinta naturaleza, como traumatismos, cáncer, quimioterapia, diabetes, etc., resulta importante una historia clínica detallada y una exploración física.

Sin embargo, no se trata solo de evaluar lo que se observa directamente durante la consulta clínica o mediante exámenes complementarios, como análisis de sangre, ecografías, radiografías, etc., sino de una evaluación inicial detallada de la vida de la mascota, que va más allá de la consulta. Esto incluye recopilar información sobre su actividad física diaria, alimentación, afecciones preexistentes, patrones de sueño, cambios en el comportamiento social, rendimiento cognitivo, cambios en la capacidad de adiestramiento, etc.

A continuación, se realiza una evaluación física, observando la marcha espontánea cuando sea posible, además de evaluar todos los sistemas orgánicos —cardiorrespiratorio, digestivo, nervioso y musculoesquelético— con especial énfasis en la movilidad de las extremidades y las articulaciones y la sensibilidad al dolor.

El uso de pruebas complementarias resulta a veces una herramienta importante para confirmar la presencia de afecciones dolorosas crónicas. Sin embargo, además de la disponibilidad y el coste de algunas de estas pruebas, su utilidad diagnóstica es limitada, y la ausencia de signos claros de dolor no prueba necesariamente la ausencia de dolor en los animales. Asimismo, la identificación del dolor crónico puede ser subjetiva y estar sujeta a la interpretación del veterinario debido a la incapacidad de las mascotas para comunicarse verbalmente, las variaciones individuales en la expresión del dolor, la influencia del entorno, la interpretación humana y la naturaleza multifactorial del dolor crónico, que abarca no solo componentes físicos, sino también emocionales y conductuales.

Afortunadamente, ya existen herramientas que ayudan a reducir el margen de error en la identificación del dolor crónico, como escalas que asignan un valor numérico a diferentes factores físicos, emocionales y conductuales. Entre ellas se encuentran la Escala Facial Felina (FGS), específica para gatos, que evalúa expresiones faciales sutiles asociadas al dolor agudo y crónico; la Escala de Dolor Musculoesquelético de la Universidad de Carolina del Norte (NCSU-CSM), centrada en el dolor musculoesquelético en perros; la Prueba de Osteoartritis de la Universidad de Montreal (MOAT), específica para evaluar el dolor de la osteoartritis en perros; y la Escala de Dolor de la Universidad de Melbourne (UMPS), una escala más completa que evalúa diversos parámetros conductuales. Al combinar estas herramientas y enfoques, es posible reducir significativamente la subjetividad y aumentar la precisión en la interpretación del dolor crónico en perros y gatos, lo que permite un manejo más eficaz y una mejor calidad de vida para los animales afectados.

Medicina veterinaria: ¿Por qué los gatos tienden a ocultar el dolor y cómo influye esto en el diagnóstico? ¿Y cómo demuestran que sienten dolor?

Álvaro José Chávez Silva – Los gatos son mascotas magníficas, con un comportamiento que a menudo se malinterpreta, pues se les ve como perros pequeños, pero más solitarios e independientes; un error frecuente, sustentado por la visión histórica que se les atribuye. Es importante reconocer las diferencias entre perros y gatos, ya que, además de ser extremadamente hermosos, son animales con ancestros evolutivos muy distintos. Esto determina gran parte de su comportamiento, incluyendo la forma en que expresan el dolor, que está estrechamente relacionada con sus instintos de supervivencia.

En estado salvaje, los ancestros evolutivos de los gatos eran tanto depredadores como presas. Al ser animales menos sociables y no vivir en manadas, cualquier muestra de vulnerabilidad o debilidad podía ser mortal, lo que los obligaba a adoptar posturas más estoicas ante las lesiones o el dolor. Este instinto de supervivencia está profundamente arraigado en el comportamiento del gato doméstico. Además, las señales de dolor pueden pasar desapercibidas debido a la menor oportunidad de observar el comportamiento felino, ya que los periodos de mayor actividad se dan durante la noche, cuando sus dueños duermen. Asimismo, los gatos duermen un promedio de 12 a 16 horas diarias, lo que reduce aún más la posibilidad de que expresen comportamientos relacionados con el dolor de forma perceptible para sus dueños.

Las señales de dolor en los gatos pueden ser mucho más sutiles y difíciles de identificar en comparación con los perros, que suelen vocalizar (llorar, gemir, ladrar) o cojear de forma más notoria cuando sienten dolor agudo. Los gatos tienden a expresar el dolor mediante cambios de comportamiento más discretos, como volverse más solitarios, esconderse, tener menos interacción social, jugar menos, saltar menos, dormir más, acicalarse menos, lamerse o limpiarse excesivamente una zona específica, relacionada o no con el lugar del dolor, perder el apetito y volverse selectivos con la comida. También pueden adoptar posturas encorvadas y una marcha rígida. Una de las principales formas de observar el malestar y el dolor en los gatos es mediante la evaluación de su expresión facial, donde se pueden observar orejas ligeramente giradas y ojos entrecerrados, así como el ceño fruncido, el hocico y los bigotes tensos y rígidos, y la cabeza baja a la altura del lomo. Es común encontrar gatos que desarrollan mayor sensibilidad al tacto y cambios en sus hábitos de eliminación, negándose a usar la caja de arena o el área destinada para ello.

Medicina veterinaria – ¿Y qué pasa con los perros? ¿Cómo muestran u ocultan los signos de dolor?

Álvaro José Chávez Silva – En los perros, los signos de dolor son más evidentes debido a sus rasgos corporales y faciales más expresivos. Estos signos pueden manifestarse como vocalizaciones (gemidos, llantos y aullidos); cambios posturales como cojera o rigidez al caminar; tumbarse o sentarse solo de un lado para aliviar la presión y el dolor en la zona afectada; bajar la cabeza; disminución o pérdida del apetito y la hidratación; letargo o aumento del sueño; desarrollo de reacciones protectoras, de evitación o incluso agresivas al tacto en la zona dolorida; menor entusiasmo por actividades físicas como jugar, pasear u otras actividades que antes les interesaban; y dificultad para tumbarse o levantarse. Algunos perros pueden lamerse excesivamente la zona dolorida, lo que provoca pérdida de pelo en esa región, y experimentar cambios de humor, volviéndose más ansiosos, sensibles a los sonidos, irritables y depresivos. Aunque son naturalmente más expresivos que los gatos, algunos perros pueden intentar instintivamente ocultar signos de debilidad o vulnerabilidad. Este comportamiento puede ser más evidente en perros con temperamento reservado o en situaciones de estrés. Esto, sin duda, conlleva la supresión de las señales de dolor. Otros perros pueden enmascarar el dolor utilizando otros grupos musculares como compensación y adaptación, manteniendo así una apariencia funcional que oculta las señales de dolor a sus dueños. Además, algunos perros, para complacer a sus dueños, se esfuerzan por continuar con sus actividades, incluso cuando sienten dolor, suprimiendo cualquier señal de incomodidad durante la interacción. Tampoco es raro que los dueños confundan signos sutiles de dolor con el proceso natural de envejecimiento o los interpreten como pereza, por lo que pequeños cambios en la rutina diaria o en la interacción social pueden pasar desapercibidos.

Medicina Veterinaria – ¿Por qué es importante abordar el dolor crónico de forma temprana, incluso en casos leves o sin signos aparentes?

Álvaro José Chávez Silva – En cuanto a las diferencias entre el dolor agudo y el crónico, una vez que el dolor agudo cumple su función de proteger la zona afectada para prevenir lesiones adicionales, desaparece gradualmente hasta que la sensibilidad se normaliza. El dolor crónico, en cambio, persiste más allá de la resolución del daño tisular, volviéndose cada vez más complejo. El dolor crónico se basa en la capacidad del sistema nervioso para alterar su estructura y función en respuesta a la experiencia persistente del dolor, mediante un fenómeno conocido como neuroplasticidad. De este modo, el sistema nervioso experimenta una serie de cambios maladaptativos que contribuyen al mantenimiento e intensificación del dolor, incluso después de que la lesión inicial haya sanado.

Cuanto más tiempo permanezca el dolor sin tratar, mayores y más complejos serán los cambios que se produzcan en el sistema nervioso, tanto periférico como central. Esto afecta no solo al componente sensorial —la sensación física de malestar— sino también a las estructuras nerviosas asociadas con el estado de ánimo, la memoria y el procesamiento emocional, lo que provoca que nuestras mascotas experimenten estados emocionales negativos y repercute negativamente en su calidad de vida. En consecuencia, cuanto más tiempo permanezca el dolor sin tratar y mayores sean los cambios estructurales que se produzcan en el sistema nervioso, mayor será el reto de encontrar estrategias terapéuticas eficaces que contribuyan a reducir el dolor en nuestras mascotas.

Medicina Veterinaria – ¿Qué tipos de enfermedades se asocian más con el dolor crónico en perros y gatos, especialmente en animales mayores?

Álvaro José Chávez Silva – El dolor crónico se clasifica, según su origen, en tres tipos: nociceptivo (resultado de la activación de los receptores del dolor por un estímulo nocivo o daño tisular real o potencial), neuropático (causado por lesiones o disfunción de los nervios periféricos, la médula espinal y el cerebro) y nociplástico (aquel que se presenta en ausencia de evidencia clara de daño tisular o amenaza de lesión). Por lo tanto, el dolor crónico puede afectar a animales que han sufrido lesiones traumáticas por golpes, accidentes automovilísticos, fracturas, amputaciones, calor o frío extremos, quemaduras químicas, interrupciones del flujo sanguíneo, así como en presencia de tumores, tratamiento de quimioterapia y diabetes mellitus, y puede afectar a animales de todas las edades.

Sin embargo, los animales mayores son particularmente susceptibles al dolor crónico debido a enfermedades de la columna vertebral como la hernia discal y la espondilosis, luxaciones de cadera y codo, osteoartritis, síndrome de la cola de caballo, afecciones orales crónicas, dolor oncológico y dolor derivado de la quimioterapia, neuropatías y estrés persistente. Por lo tanto, además de controlar la causa o afección primaria, es necesario evaluar la presencia y el nivel de dolor en los animales mayores, ya que este puede pasarse por alto o subestimarse, en detrimento de su salud y bienestar.

Medicina Veterinaria – ¿Cómo puede el dolor afectar el comportamiento, la movilidad o incluso el estado de ánimo de un animal?

Álvaro José Chávez Silva – Los seres humanos y los animales no humanos, en particular los perros y los gatos, comparten algunas estructuras neuronales asociadas al procesamiento del dolor, lo que, respaldado por la ciencia, nos permite extrapolar algunos componentes de la experiencia dolorosa. Si recordamos o imaginamos la incomodidad que sentimos ante la presencia constante e insidiosa del dolor que nos ha acompañado durante mucho tiempo, no nos resultará difícil empatizar con el dolor de los animales y comprender cómo estos estados persistentes de dolor pueden alterar nuestra capacidad para realizar actividades cotidianas como sentarnos, ponernos de pie, acostarnos, comer, caminar, leer, trabajar o incluso ver la luz y oír sonidos.

Las personas con dolor crónico reportan una pérdida de disfrute en la vida, la interacción social, las salidas o las conversaciones con sus seres queridos. Dado que el dolor crónico puede alterar la estructura y función de las neuronas periféricas, la médula espinal y el cerebro, podemos imaginar el impacto que tiene en las regiones cerebrales asociadas con la regulación emocional, la modulación del dolor y la percepción, debido a la hiperexcitabilidad y la sensibilización, modificando la forma en que los animales perciben y responden a su entorno. Estas alteraciones pueden resultar en una mayor percepción del dolor, una modulación del dolor deficiente y un mayor componente emocional asociado al dolor, como ansiedad, miedo y depresión. El rendimiento en la actividad física también puede verse limitado, no solo por la presencia del dolor en sí, sino también por la disminución de la motivación para realizar actividad física como consecuencia de estados emocionales negativos, lo que contribuye a un círculo vicioso de inactividad, dolor persistente y apatía o depresión.

La aparición de comportamientos indeseables es frecuente en animales que sufren dolor. Conductas destructivas, como mecanismos de compensación del dolor, eliminación inadecuada, agresividad, apatía, aislamiento y ansiedad, entre otras, son algunos ejemplos de las consecuencias del dolor crónico no tratado en perros y gatos.

Medicina veterinaria – ¿Cuáles son los recursos actuales más eficaces para el manejo del dolor crónico en animales pequeños?

Álvaro José Chávez Silva – Para mejorar significativamente el dolor y la calidad de vida de nuestras mascotas, debemos utilizar todas las alternativas terapéuticas disponibles, siempre que estén basadas en la evidencia, tengan respaldo científico y sean prescritas por profesionales cualificados. Si bien la terapia farmacológica suele ser la primera opción que se nos viene a la mente cuando se trata de dolor, conviene evitar algunos enfoques. La monoterapia, que se basa en un único tratamiento, está cayendo en desuso debido a sus limitaciones. Por ejemplo, la pérdida del efecto terapéutico, la necesidad de aumentar la dosis administrada para lograr el efecto deseado y la aparición de efectos adversos. Por lo tanto, el uso de terapias multimodales resulta más apropiado para el control del dolor crónico en perros y gatos, siempre que sean prescritas y evaluadas por un veterinario cualificado.

Además de los tratamientos farmacológicos, deben incorporarse medidas para modificar y enriquecer el entorno, reducir el estrés y ayudar a las mascotas a mantener su funcionalidad y movilidad independiente, mejorando así su calidad de vida. Existen numerosos estudios que respaldan los beneficios de mantener la actividad física, adaptada a las capacidades y limitaciones de cada animal, una dieta adecuada y equilibrada, y la importancia de un sueño reparador para quienes padecen dolor crónico.

Las terapias complementarias y alternativas (TCA), como la kinesioterapia, las terapias térmicas, la terapia láser, la electroterapia, la hidroterapia, la magnetoterapia, la oxigenoterapia hiperbárica, la ozonoterapia, la acupuntura, la moxibustión, la masoterapia y la osteopatía, entre otras, son algunas de las opciones no farmacológicas que pueden contribuir a reducir el dolor en nuestras mascotas. Además, las dietas terapéuticas y los suplementos antiinflamatorios, antioxidantes y condroprotectores, siempre que sean prescritos por un veterinario cualificado, así como el control del peso, fundamental para mantener una condición corporal adecuada y evitar la sobrecarga articular, también pueden ser estrategias terapéuticas que contribuyen significativamente a mejorar la calidad de vida de los animales con dolor crónico.

Medicina Veterinaria – ¿Qué es la analgesia multimodal y en qué casos se recomienda?

Álvaro José Chávez Silva – Cuando hablamos de analgesia multimodal, nos referimos al uso de más de una estrategia terapéutica. La complejidad del dolor crónico, que actúa mediante diferentes mecanismos moleculares en diversas estructuras del sistema nervioso, a menudo hace que el uso de terapias únicas, como un solo tipo de analgésico o antiinflamatorio, resulte ineficaz o limitado. La terapia multimodal busca abordar el dolor en diferentes puntos del sistema nervioso e influir en los diversos factores que contribuyen a la experiencia dolorosa. Sus principales objetivos son lograr un mejor control del dolor, reducir las dosis de cada medicamento, potenciar los efectos beneficiosos sinérgicos o aditivos y disminuir el riesgo de efectos adversos o secundarios derivados del uso de dosis elevadas de un solo fármaco. Asimismo, consideramos terapia multimodal la integración de terapias farmacológicas junto con terapias no farmacológicas, como las mencionadas anteriormente.

Medicina Veterinaria – Además de la medicación, ¿qué medidas ambientales y de manejo pueden ayudar a los animales con dolor crónico?

Álvaro José Chávez Silva – Además de los tratamientos farmacológicos, como analgésicos, antiinflamatorios, anticonvulsivos y antidepresivos, existen medidas ambientales y de manejo que pueden mejorar la calidad de vida de las mascotas con dolor crónico. Estas medidas dependerán del tipo específico de dolor crónico, el tiempo que el animal lleva padeciendo el dolor, las limitaciones que este le ha causado en cuanto a movilidad y autonomía, y la identificación de los factores desencadenantes del dolor.

Ofrezca camas cómodas u ortopédicas que alivien la presión en las zonas doloridas; superficies seguras y antideslizantes para prevenir resbalones o caídas; rampas o escaleras adecuadas para facilitar el acceso a lugares elevados como sofás, camas y coches, para reducir la tensión en las articulaciones; areneros de fácil acceso para gatos con laterales bajos para facilitar la entrada y salida, especialmente para gatos con problemas articulares; comederos y bebederos elevados o accesibles para animales con dolor de cuello o columna, para reducir la necesidad de agacharse, disminuyendo así las molestias; zonas de descanso seguras y tranquilas donde puedan descansar sin ser molestados, permitiendo un sueño reparador, esencial para el bienestar y el control del dolor; mantenga la temperatura adecuada en las zonas que frecuenta el animal, evitando temperaturas extremadamente frías o calientes que puedan agravar el dolor en algunos animales, u ofreciendo mantas térmicas o eléctricas, siempre bajo supervisión; evite estímulos aversivos como ruidos fuertes y bruscos, movimientos repentinos u otros estímulos estresantes que puedan generar ansiedad en el animal.

Las visitas regulares al veterinario son fundamentales para evaluar la salud general de la mascota, prestando especial atención a su respuesta a los tratamientos. En ocasiones, puede ser necesario ajustar los métodos y las dosis del tratamiento, controlar el peso y recomendar sesiones de fisioterapia o rehabilitación.

Es importante destacar el papel crucial de la interacción y el vínculo entre el dueño y su mascota, quien siempre debe ser cariñoso, prodigándole amor y afecto, a la vez que respeta las limitaciones del animal. Los miembros de la familia deben ser pacientes para reducir la ansiedad del animal, creando un ambiente acogedor y seguro donde se sienta cómodo. No debemos subestimar el efecto reparador del amor como una forma esencial de apoyo para el bienestar y la resiliencia, y como un componente fundamental del manejo humanitario del dolor en perros y gatos.

Medicina Veterinaria – ¿Cómo pueden el entorno, la rutina y los cuidados diarios influir positivamente en el dolor a largo plazo?

Álvaro José Chávez Silva – El entorno, la rutina y los cuidados diarios influyen significativamente en el manejo del dolor a largo plazo en los animales, afectando tanto la experiencia individual del dolor como el bienestar general de nuestras mascotas. Cuando se optimizan, pueden reducir la intensidad del malestar y el sufrimiento emocional, aumentar el disfrute de las actividades lúdicas o rutinarias y mejorar la interacción social, tanto al recibir como al brindar afecto a los miembros de la familia.

Una atención cuidadosa a los factores ambientales, la rutina y los cuidados diarios puede mejorar significativamente la calidad de vida e incluso reducir la necesidad de altas dosis de medicamentos, lo cual es particularmente relevante en animales mayores.

En resumen, un entorno enriquecido y adaptado, una rutina predecible y constante, y una atención diaria atenta y personalizada son pilares fundamentales para el manejo a largo plazo del dolor en animales. Estas medidas no solo complementan los tratamientos médicos, sino que también promueven el bienestar físico y emocional, contribuyendo significativamente a una mejor calidad de vida y fortaleciendo el vínculo afectivo entre el animal y su dueño. Si bien fortalecer este vínculo se considera positivo, en ocasiones, este mismo vínculo y la empatía hacia el sufrimiento del animal pueden generar sufrimiento para el dueño, debido a la observación y comprensión de la condición de su mascota. Por lo tanto, la reducción del dolor y el sufrimiento, junto con un estado emocional positivo, también pueden brindar tranquilidad a los dueños de animales con afecciones dolorosas crónicas.

Medicina Veterinaria – ¿Es frecuente confundir el dolor crónico con el envejecimiento o los cambios de humor?

Álvaro José Chávez Silva – Sí, así es. Es frecuente confundir el dolor crónico con el envejecimiento o los cambios de comportamiento, debido a la aparición sutil y gradual de los signos de dolor, la incapacidad de los animales para comunicarlo y las características del dolor crónico, descritas como sensación de ardor, hormigueo, descargas eléctricas, pinchazos, dolores punzantes, pesadez o presión, rigidez, dolor difuso o mal localizado, calambres o espasmos musculares, entre otros. Podemos imaginar que los animales, por un lado, enmascaran consciente o inconscientemente ciertos comportamientos disminuyendo la calidad, la cantidad y el rango de movilidad, o, por otro lado, exhiben comportamientos inusuales, indeseables, destructivos, autodestructivos, agresivos o ansiosos como mecanismos para compensar o expresar el dolor. Estas manifestaciones pueden variar significativamente entre individuos, dependiendo de la causa subyacente y la personalidad y el temperamento del animal, llegando en algunos casos a ser limitantes o incapacitantes.

Por lo tanto, los animales mayores con menos energía, movilidad reducida, periodos de descanso o sueño más prolongados, y cambios de humor y problemas de comportamiento pueden ser interpretados erróneamente como simplemente viejos, lo cual sería esperable dado el proceso normal de envejecimiento, cuando en realidad podríamos estar ante posibles signos superpuestos de dolor y envejecimiento. Independientemente del momento de aparición o la causa, el dolor debe tratarse según las circunstancias del animal.

La incomprensión y la mala interpretación de estos comportamientos o signos de dolor pueden generar frustración en el dueño, lo que conlleva la negligencia hacia el dolor y el sufrimiento del animal, y potencialmente la ruptura del vínculo afectivo, maltrato, abandono y, en los casos más graves, la eutanasia, aunque esto último es poco frecuente en Brasil. Por lo tanto, es fundamental realizar una diferenciación correcta y cuidadosa de manera integral, considerando múltiples factores.

El dolor crónico se caracteriza por una reducción específica en actividades como subir escaleras, saltar, jugar, caminar (en resumen, actividades que antes resultaban placenteras), cambios en la marcha con rigidez tras el reposo que mejora con movimientos suaves, claudicación intermitente o constante o pasos más cortos, posturas anormales, postura encorvada, cabeza baja y desplazamiento del peso, irritabilidad al tacto en ciertas zonas, rechazo a caricias o manipulación, dificultad para encontrar una posición cómoda, sueño interrumpido, lamido excesivo, centrado en una zona específica del cuerpo, y quejidos o llantos ocasionales al moverse. Por otro lado, el envejecimiento puede manifestarse como una disminución general de la energía y la agilidad, con una mayor lentitud generalizada, sin que ello implique evitar actividades específicas por dolor. Puede haber cierta rigidez matutina, que suele mejorar rápidamente con el movimiento, menor interés en actividades de alta intensidad, pero aún participación en actividades más ligeras. Otro factor a considerar para diferenciar entre dolor crónico y envejecimiento es la función física. En el dolor crónico, se presentan limitaciones específicas en el rango de movimiento y dificultad para realizar movimientos que requieren flexión o extensión de ciertas articulaciones. En el envejecimiento, puede haber una disminución general de la flexibilidad y la fuerza, pero sin dolor evidente asociado al movimiento. La respuesta a los analgésicos (prueba terapéutica) puede ser una herramienta valiosa para diferenciar entre dolor crónico y envejecimiento, ya que una mejora significativa en el nivel de actividad, el estado de ánimo y la movilidad tras la administración de analgésicos prescritos correctamente por el veterinario sugiere fuertemente la presencia de dolor. En el caso del envejecimiento o cambios en el temperamento, generalmente no se observa una mejoría significativa con los analgésicos.

Pet Med – ¿Qué mensaje les dejaría a los dueños de mascotas que creen que “volverse más tranquilos” es solo un signo de envejecimiento, y no de dolor?

Álvaro José Chávez Silva – Me gusta pensar que la actividad física es una forma de envejecer con dignidad, no de evitar la vejez. Volverse más tranquilo no debería ser una actitud o comportamiento normalizado asociado al envejecimiento, ni en nosotros ni en nuestras mascotas. Incluso en la vejez, humanos y animales, y por qué no juntos, deberían evitar "volverse más tranquilos". Si al intentar fomentar la actividad física en nuestras mascotas notamos incomodidad, reticencia o falta de disfrute, ¡prestemos atención! Quizás sea el momento de consultar a un veterinario para evaluar la presencia de dolor crónico. Desafortunadamente, no existe una cura única ni un tratamiento milagroso para el dolor crónico. En lugar de una cura, buscamos maneras de ofrecer a nuestras mascotas una mejora significativa en su calidad de vida, para que puedan vivir con dignidad y dar y recibir amor, experimentando la vida con más alegría que sufrimiento.

Pet Med – Para los perros diagnosticados con dolor crónico, ¿cómo puede el uso de soportes como protectores de extremidades y el chaleco Pet Med Calm Pet ayudar a proporcionarles una mejor calidad de vida y mayor longevidad?

Álvaro José Chávez Silva – Al abordar estas cuestiones relevantes en relación con el manejo del dolor crónico, es importante destacar la necesidad de enfoques terapéuticos basados ​​en evidencia científica sólida y la individualización del tratamiento para cada paciente.

En cuanto al uso de soportes como los protectores de extremidades Pet Med para animales con dolor crónico, es importante considerar que estos productos pueden ser un complemento en el manejo del dolor, especialmente en casos específicos. Cuando el dolor crónico se asocia con problemas articulares, úlceras por presión o higromas, los protectores ofrecen protección mecánica y soporte adicional. Al reducir la fricción, la presión y el impacto en las zonas afectadas, ayudan a mantener la movilidad y a disminuir el dolor por contacto. Sin embargo, es fundamental destacar que la eficacia de estos soportes dependerá de la etiología específica del dolor crónico, la ubicación y la extensión de las lesiones, y debe integrarse en un plan de manejo integral que puede incluir farmacoterapia, fisioterapia y otros enfoques.

Con respecto a Mascota tranquila En cuanto a su papel en animales con cambios de comportamiento debido al dolor crónico, es fundamental comprender que el dolor persistente puede generar ansiedad, irritabilidad y alteraciones del sueño, lo que afecta significativamente el bienestar emocional del animal. Los chalecos de compresión, como... Los dispositivos Calm Pet , basados ​​en el principio de presión profunda, pueden, en teoría, promover una sensación de seguridad y calma en algunos animales mediante la estimulación del sistema nervioso parasimpático. Sin embargo, al igual que ocurre con los soportes para extremidades, su eficacia probablemente varíe significativamente entre individuos, dependiendo de la causa subyacente del dolor, la intensidad de la molestia y la naturaleza específica de los cambios de comportamiento. Es fundamental considerar estos productos como una herramienta complementaria dentro de una estrategia de manejo conductual más integral, que puede incluir la identificación y el tratamiento de la causa principal del dolor, la modificación del entorno, técnicas de desensibilización y, en algunos casos, intervenciones farmacológicas específicas para el comportamiento.

En ambos casos, la evaluación clínica individualizada y la comprensión de la etiología son cruciales. La presentación específica del dolor crónico en cada paciente es un pilar fundamental para determinar la aplicabilidad y el beneficio potencial de estos productos. La decisión de incorporar soportes para las extremidades o... Mascota tranquila El plan de tratamiento debe basarse en evaluaciones clínicas cuidadosas y en la observación de la respuesta individual de cada animal, considerando siempre su integración con otras modalidades terapéuticas que hayan demostrado ser eficaces en el manejo del dolor crónico.

Medicina Veterinaria – Por último, ¿cuáles son sus reflexiones finales para nuestros lectores?

Álvaro José Chávez Silva – El abordaje terapéutico del dolor debe ser humano y realista. Es fundamental utilizar el conocimiento científico más reciente, consistente y basado en la evidencia para encontrar las terapias que mejor se adapten al contexto del animal y a la realidad de su dueño. Ofrecer soluciones extravagantes y excesivamente optimistas con promesas de curas no solo es irreal, sino también injusto y poco ético para los dueños, y conlleva el riesgo de descuidar otras terapias que podrían ofrecer mejores resultados. Finalmente, el manejo del dolor debe ser multimodal, holístico y sensible. Comprender y tratar el dolor en los animales es un gran logro de la evolución humana; demuestra amor y compasión por los más vulnerables, aquellos que nos han sido confiados y que, desinteresadamente, nos ofrecen su amor.

Carrito 0

Su carrito está vacío.

Empieza a comprar