Por Pauline Machado
En medicina humana, los profesionales sanitarios destacan este mes la campaña Febrero Naranja, que aborda temas relacionados con la leucemia. Por ello, hemos tratado el mismo tema, pero centrándonos en los gatos.
Cuando pensamos en gatitos, muchos piensan inmediatamente en hacerles pruebas para detectar si son portadores de los virus FIV y/o FeLV, que causa la leucemia felina. Sin embargo, aún hay muchas personas que desconocen qué es la FeLV, la enfermedad de la que hablaremos hoy, y mucho menos cómo se transmite y se previene.
Así pues, para explicar todos los problemas relacionados con la FeLV, tuvimos el placer de hablar con el veterinario. Cibelle Cunha dos Santos , que se especializa en atención clínica y psiquiatría felina.

Esta entrevista es imprescindible para cualquiera que tenga uno o más gatitos en casa. ¡No te la pierdas!
Medicina veterinaria – Para empezar, ¿podría explicar qué entendemos por leucemia felina?
Cibelle Cunha dos Santos – La leucemia felina (FeLV) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los gatos y es causada por el virus de la leucemia felina (FeLV). Esta enfermedad no tiene cura y puede debilitar el sistema inmunitario del animal, haciéndolo más vulnerable a las infecciones, además de estar asociada al desarrollo de cáncer y otras complicaciones graves.
Medicina veterinaria – ¿Cómo puede un gato contraer la FeLV? ¿Cuáles son las vías de transmisión?
Cibelle Cunha dos Santos – La principal vía de transmisión de la leucemia felina (FeLV) se produce a través de gatos infectados, que pueden liberar hasta un millón de partículas virales por mililitro de saliva. Por lo tanto, el contacto cercano entre gatos y el compartir comederos y bebederos son las principales vías de contagio. Además, el virus puede transmitirse a los gatitos durante la gestación a través de la leche materna o el contacto directo con la madre. La transfusión sanguínea también es una vía importante de transmisión, por lo que es esencial realizar pruebas a los donantes antes del procedimiento. Aunque menos frecuentes, otras formas de transmisión incluyen la inhalación de partículas en suspensión, así como el contacto con orina, heces y superficies contaminadas. Sin embargo, la FeLV presenta baja resistencia en el ambiente y no sobrevive mucho tiempo fuera del organismo.
Medicina veterinaria – ¿Cuáles son los signos clínicos que puede presentar un gato portador del virus FeLV?
Cibelle Cunha dos Santos – Los síntomas de la FeLV varían según los órganos afectados y las alteraciones causadas por el virus. Algunos gatos pueden transmitir el virus sin presentar síntomas, aparentando estar sanos en su vida diaria e incluso en revisiones veterinarias. Cuando aparecen síntomas, estos pueden ser más generales, como pérdida de peso, fatiga, inapetencia, vómitos, inflamación bucal y diarrea, o más graves, como anemia y ciertos tipos de cáncer de sangre (linfomas y leucemias).
El virus debilita el sistema inmunitario, facilitando el desarrollo de otras infecciones. También puede afectar la respiración, causando dificultad para respirar debido a la acumulación de líquido en el pecho (derrame pleural resultante de un linfoma mediastínico). Además, puede afectar el cerebro y los ojos, provocando cambios de comportamiento, problemas de visión, falta de coordinación y dificultad para moverse.
Dado que la enfermedad puede no presentar síntomas durante mucho tiempo, es crucial que el dueño observe atentamente al gato y lo lleve al veterinario.
Medicina veterinaria – ¿A partir de qué edad puede afectar la FeLV a los gatos?
Cibelle Cunha dos Santos – Los gatitos pueden adquirir el FeLV de su madre por vía transplacentaria o incluso infectarse cuando son gatitos.
Medicina veterinaria – ¿Cuáles son las etapas de la leucemia felina (FeLV) y cómo afectan al sistema inmunitario del gato?
Cibelle Cunha dos Santos –
1. Fase aguda (primaria)
• Qué sucede: Esta fase ocurre poco después de la infección, generalmente entre 2 y 4 semanas después de la exposición al virus. Durante este período, el virus se replica rápidamente en los linfocitos y otras células del sistema inmunitario del gato.
• Impacto en el sistema inmunitario: El sistema inmunitario intenta combatir la infección, pero el virus puede suprimir la respuesta inmunitaria. El gato puede presentar síntomas leves como fiebre, pérdida de apetito, linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos) y fatiga. En algunos casos, el sistema inmunitario puede controlar la infección y el gato puede eliminar el virus por completo.
2. Fase de viremia crónica
¿Qué sucede?: Si el sistema inmunitario no logra controlar completamente la infección en la fase aguda, el virus entra en una fase crónica, donde permanece en el organismo del gato. La viremia persistente significa que el virus continúa circulando en la sangre.
• Impacto en el sistema inmunitario: A largo plazo, el virus debilita gradualmente la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones. El gato se vuelve más vulnerable a otras enfermedades infecciosas y puede sufrir afecciones secundarias como infecciones respiratorias o del tracto urinario. En esta etapa, los gatos pueden no presentar síntomas evidentes, pero su sistema inmunitario se encuentra en continuo deterioro.
3. Fase inmunosupresora
¿Qué sucede?: En esta etapa, el virus comienza a afectar directamente a las células del sistema inmunitario, como los linfocitos T y B. El virus se instala en células de diversas partes del cuerpo, incluyendo la médula ósea y los tejidos linfoides, que son esenciales para la producción de células inmunitarias.
• Impacto en el sistema inmunitario: Con el debilitamiento progresivo del sistema inmunitario, el gato se vuelve extremadamente susceptible a infecciones oportunistas, como abscesos, enfermedades respiratorias graves y toxoplasmosis, entre otras. Además, puede desarrollar anemia, cáncer (como linfoma) o enfermedades autoinmunitarias debido a la incapacidad del sistema inmunitario para controlar estas afecciones.
4. Fase terminal (Enfermedad neoplásica o inmunosupresión grave)
• Qué sucede: Cuando el sistema inmunológico está gravemente comprometido, el gato puede desarrollar enfermedades graves, como linfoma (un tipo de cáncer) u otras complicaciones mortales.
• Impacto en el sistema inmunitario: La capacidad del gato para combatir infecciones es prácticamente nula. El gato puede debilitarse mucho, perder peso rápidamente y sufrir múltiples infecciones simultáneas. En esta etapa, el animal puede requerir cuidados paliativos y, finalmente, la enfermedad puede progresar hasta la muerte.
Medicina Veterinaria – Aunque la leucemia felina (FeLV) no tiene cura, ¿cuáles son las maneras de proporcionar una mejor calidad de vida a los gatitos felinos?
Cibelle Cunha dos Santos – Es importante mantener siempre el chequeo Durante los chequeos de estos pacientes (que deben realizarse cada seis meses o cada tres meses), el veterinario evaluará la necesidad de suplementación o medicación antirretroviral continua.
Además, es importante mantener a este gatito en un ambiente libre de estrés, ya que el estrés puede provocar una disminución significativa de la inmunidad, y proporcionarle una dieta equilibrada, así como una desparasitación y vacunación al día.
Medicina Veterinaria – ¿Cómo se puede prevenir la FeLV a lo largo de la vida de un gato?
Cibelle Cunha dos Santos – La vacunación contra la FeLV es esencial para prevenir la infección y resulta especialmente importante para gatos jóvenes o aquellos con riesgo de exposición al virus. Antes de iniciar la vacunación, es fundamental realizar una prueba para descartar la infección. El esquema de vacunación consta de dos dosis iniciales, seguidas de refuerzos anuales. Además, se recomienda esterilizar al gato, evitar el contacto con animales infectados, crear un entorno seguro y realizar revisiones veterinarias periódicas para controlar su salud.
Medicina veterinaria – En este aspecto del protocolo de vacunación, ¿qué importancia tiene realizar la prueba de FeLV antes de vacunar a un gato?
Cibelle Cunha dos Santos – Las pruebas son importantes para garantizar que no exista ningún riesgo al vacunar a un paciente positivo a FeLV con la vacuna FeLV, ya que no hay ningún beneficio en hacerlo.
Medicina veterinaria – ¿A partir de qué edad se puede vacunar a un cachorro contra la FeLV?
Cibelle Cunha dos Santos – Entre 45 y 60 días.
Medicina veterinaria – Finalmente, si lo considera necesario, utilice el espacio a continuación para complementar su contribución añadiendo cualquier otra información que considere importante y que no se haya tratado durante la entrevista.
Cibelle Cunha dos Santos – Incluso los gatos que viven en interiores, donde el riesgo de contacto con gatos infectados es menor, pueden beneficiarse de la vacunación, ya que existen otras formas de transmisión, como la interacción con visitantes que pueden portar el virus. Al vacunar a todos los gatitos, incluidos aquellos que no tienen acceso al exterior, creamos una barrera protectora y prevenimos la propagación de la enfermedad, además de reducir el riesgo de complicaciones graves en el futuro.
Por lo tanto, vacunar a todos los gatitos contra la FeLV no es solo una cuestión de cuidado individual, sino también de responsabilidad colectiva. Al garantizar la protección de cada gato, contribuimos a la salud pública animal, previniendo brotes de enfermedades y promoviendo una vida larga y saludable para los felinos.
🐾💙 ¡Tu mascota es única y merece todo el cariño y el cuidado! 💙🐾
