Por Pauline Machado
El rechazo materno es uno de los comportamientos que más asusta a los familiares , sobre todo cuando ocurre justo después del parto. Ver a una perra o gata alejar, gruñir, ignorar o incluso lastimar a sus cachorros genera miedo, culpa e impotencia. Sin embargo, este comportamiento casi siempre tiene causas reales e identificables: dolor, infección, cambios hormonales, estrés, miedo, parto difícil o cesárea. Todo esto puede comprometer el instinto maternal, provocando que la madre no reconozca a los cachorros como suyos.
En el caso de las perras , es fundamental una evaluación clínica . El dolor en la región mamaria, la mastitis, las laceraciones, la fiebre y las molestias posparto son causas comunes de rechazo. El entorno también influye significativamente: los lugares ruidosos o concurridos hacen que la madre se sienta insegura. En este sentido, Pet Med ofrece accesorios que ayudan a reducir los estímulos excesivos que pueden causar rechazo. una sensación de seguridad, como Oto Calm Ropa protectora que reduce el ruido, ideal para perras sensibles a los sonidos que se agitan o reaccionan después del parto. Además, la ropa protectora UltraLight para perros puede proteger glándulas mamarias inflamadas, heridas quirúrgicas y evitar el lamido compulsivo mientras la madre se recupera, mejorando así su bienestar físico.
En el caso de las gatas , el rechazo suele estar relacionado con el estrés ambiental: cambios en el olor, la manipulación excesiva de los gatitos, otros animales del entorno o ruidos inesperados pueden perturbar su tranquilidad . Las gatas son extremadamente sensibles a su propio cuerpo después del parto, y el dolor o la inflamación pueden provocar rechazo. En estos casos, la ropa protectora UltraLight puede ser de ayuda. de Pet Med Para los gatos , es un accesorio útil que ofrece comodidad, protección para la zona mamaria y seguridad física sin causar sobrecalentamiento. Dado que las gatas tienden a estresarse más con los accesorios y los estímulos sensoriales, se debe evitar el uso de Oto Calm en ellas, priorizando su cuidado en un entorno tranquilo, estable y seguro , sin la presencia de muchas personas u otros animales.
Sin embargo, independientemente de la especie, ante un rechazo o riesgo de agresión, el primer paso es proteger a las crías . Deben mantenerse calientes, vigilarse y alimentarse con fórmula infantil adecuada si la madre no permite la lactancia materna. Los intentos de reactivación solo deben realizarse cuando la madre esté tranquila, cómoda y sin dolor, siempre de forma gradual, bajo supervisión y durante periodos cortos. En muchos casos, este manejo por sí solo es suficiente para restablecer el instinto maternal.
También es fundamental observar el comportamiento de la madre durante las horas y días siguientes. Pequeñas señales de mejoría, como permitir que se acerquen, olfatear a los cachorros, estar cerca o mostrar curiosidad, indican que la reintroducción puede estar progresando. Sin embargo, si el rechazo persiste o si hay una agresividad significativa, podría ser necesario proceder con un manejo por separado, apoyo nutricional completo para los cachorros y tratamiento clínico para la madre hasta que se estabilice, siempre de acuerdo con las instrucciones del veterinario.
Finalmente, es importante comprender que las perras y gatas no rechazan a sus crías por malicia, sino por dolor, miedo, inestabilidad emocional o malestar físico. Con un manejo adecuado, un entorno seguro y el apoyo de accesorios que brinden comodidad a las madres y a sus crías, es posible prevenir esto. Es posible reducir el estrés, mejorar el bienestar de la madre y aumentar las posibilidades de una reconexión segura y amorosa con su camada.
Pauline Machado Es periodista y veterinaria . Titular del registro CRMV/PR número 24.900, especializado en Medicina Clínica de perros y gatos.






