Por Pauline Machado
Muchas personas se lo piensan dos veces antes de adoptar un perro o un gato cuando ya hay una mascota en la familia. La preocupación es casi siempre la misma: "¿Se adaptarán?".
Esta pregunta es bastante común, especialmente cuando se trata de perros y gatos que conviven.
Ante esto, invitamos al Doctor Veterinario, Flavia Gill Ricco , especialista en Medicina Integrativa y Medicina Felina, estará presente para guiarnos y aclarar las dudas más comunes en estos casos.

¡Sigan la corriente!
Pet Med – Para empezar, por favor explique si es un mito o un hecho que los perros y los gatos no se llevan bien, y por qué.
Flavia Gill Ricco – Es un mito que los perros y los gatos no se lleven bien. La convivencia entre ellos no es del todo imposible. Todo depende de la personalidad de cada especie, su socialización y el trato que les den sus dueños. Este mito surgió debido a comportamientos típicos de ambas especies que pueden parecer incompatibles al principio, como el lenguaje corporal, el instinto y la territorialidad.
Un perro que mueve la cola, por ejemplo, demuestra alegría, pero para un gato, ese mismo movimiento rápido puede ser señal de irritación o amenaza, lo que puede provocar malentendidos durante la adaptación. De igual manera, algunas razas de perros pueden ver a los gatos como presas potenciales, lo que puede ocasionar persecuciones y quizás algún conflicto. Además, tanto los perros como los gatos pueden ser territoriales, y si sienten que su territorio está siendo invadido, pueden mostrar comportamientos defensivos o agresivos.
Sin embargo, si se les presenta correctamente y se respetan sus límites, los perros y los gatos pueden coexistir armoniosamente e incluso formar lazos de amistad. Existen numerosos casos en los que estas especies crean una relación de compañerismo, juegan juntas e incluso comparten el mismo espacio de descanso.
Medicina Veterinaria – ¿Por qué en algunos hogares los perros y los gatos deben vivir en entornos separados, mientras que en otros ambas especies coexisten de forma natural y armoniosa?
Flavia Gill Ricco – La necesidad de separación o coexistencia armoniosa entre perros y gatos está relacionada con varios factores, tales como:
Personalidad: Al igual que los humanos, cada animal tiene su propia personalidad. Como se mencionó, algunos perros son más tranquilos y tolerantes, mientras que otros pueden ser territoriales o hiperactivos, lo que puede dificultar la convivencia con los gatos. Del mismo modo, los gatos más miedosos o territoriales pueden evitar el contacto con los perros;
Experiencias previas: Un animal que ha tenido una experiencia traumática con otro, como por ejemplo un gato atacado por un perro o un perro arañado por un gato, puede arrastrar ese trauma, lo que dificulta la coexistencia. Los animales que se acostumbran a la presencia de la otra especie desde una edad temprana tienen más probabilidades de interactuar pacíficamente;
Entorno físico: Las casas más grandes, con espacio suficiente, permiten que cada especie tenga su propio territorio y evitan conflictos. En entornos más pequeños, la proximidad es constante y puede generar tensión, especialmente si el gato no tiene un lugar donde refugiarse;
Manejo: Los dueños que saben cómo presentar a los animales gradualmente y fomentar interacciones positivas suelen lograr una convivencia armoniosa. La introducción abrupta o el refuerzo de comportamientos indeseables, como los ladridos o la separación agresiva, pueden dificultar la convivencia entre perros y gatos.
Pet Med – ¿Cuáles son las pautas para las familias que necesitan integrar un nuevo perro en un hogar que ya tiene un gato?
Flavia Gill Ricco – Para una convivencia sana, el proceso de introducción debe ser gradual y respetar los límites de cada animal. Con este fin, ofrezco algunas sugerencias:
Inicialmente, mantén a los animales en entornos separados. Esto permite que el gato se acostumbre al olor y los sonidos del perro antes de verlo directamente;
Antes de establecer contacto visual, intercambien objetos como mantas o juguetes para que se acostumbren al olor del otro;
Utilice puertas de seguridad o jaulas de transporte para que puedan verse sin peligro. Esto reduce el riesgo de ataques o sustos durante los primeros encuentros.
Durante el primer contacto directo, supervise el comportamiento de ambos. Mantenga al perro con correa para evitar reacciones inesperadas y permita que el gato se acerque a su propio ritmo;
Los gatos necesitan lugares altos o espacios donde puedan refugiarse si es necesario. Estos lugares deben estar fuera del alcance del perro.
Recompénsalos a ambos con golosinas y/o afecto cada vez que muestren un comportamiento tranquilo y sereno en presencia del otro.
Es fundamental tener paciencia durante todo este proceso. Forzar las interacciones puede generar miedo o agresividad, lo que dificulta la adaptación.
Pet Med – ¿Y qué ocurre en el caso contrario, cuando el perro ya vive en casa y un gatito se convierte en parte de la familia?
Flavia Gill Ricco – En este caso, el proceso de presentación debería ser similar, pero prestando especial atención al comportamiento del perro:
Mantén al gatito en una habitación segura con todos los recursos necesarios, como agua, comida y una caja de arena, y permítele explorar su nuevo hogar gradualmente;
Muéstrale al perro los objetos que pertenecen al gatito, como su cama o juguetes, para que pueda familiarizarse con el olor antes de conocerlo en persona;
Durante el primer contacto visual, mantenga al perro con correa para evitar que se abalance sobre el gato o lo persiga. Observe si el gato muestra un comportamiento tranquilo, curioso o agresivo.
Los gatitos son más frágiles y se asustan con facilidad. Asegúrate de que tengan acceso a lugares altos o seguros para evitar traumas al principio, que podrían dificultar su adaptación entre sí.
Durante los primeros días, procure que las interacciones sean breves y supervisadas. Si el perro muestra signos de agitación o excitación, redirija su atención con una orden o un juguete.
Este proceso puede llevar tiempo, pero con paciencia y constancia, la mayoría de los perros y gatos pueden adaptarse y convivir bien.
Pet Med – Y en los casos en que ambas especies ya conviven en el mismo entorno, pero no viven en armonía, ¿qué deberían o pueden hacer los miembros de la familia para garantizar que vivan en armonía y seguridad?
Flavia Gill Ricco – Cuando ya conviven en el mismo entorno pero surgen conflictos, algunos consejos pueden resultar útiles:
Trata la coexistencia como si fuera la primera vez. Sepáralos temporalmente y reintrodúcelos de forma controlada y positiva;
Proporcione juguetes, rascadores y estantes para el gato, y actividades para el perro. Esto reduce el aburrimiento y el estrés, que pueden ser causas de conflicto.
Asegúrese de que cada animal tenga su propio espacio, como camas separadas, comederos en lugares distintos y zonas de descanso específicas;
Si los conflictos persisten, considere consultar a un especialista en comportamiento animal para que evalúe la situación y sugiera estrategias personalizadas.
Pet Med – A menudo oímos: “Mi perro no se lleva bien con los gatos. Mi perro no se lleva bien con otros perros”. ¿Hay alguna manera de revertir esta situación?
Flavia Gill Ricco – Sí, en la mayoría de los casos es posible revertir esta situación, pero requiere paciencia, constancia y, tal vez, ayuda profesional. Cuando un perro no acepta a los gatos ni a otros perros, esto puede deberse a varios factores:
Es posible que el perro no esté acostumbrado a convivir con otros animales, generalmente porque no estuvo expuesto a diferentes especies durante la fase de socialización que ocurre entre las 3 y las 14 semanas de edad;
Algunas razas tienen instintos de caza más agudos y pueden ver al gato como una presa;
Los perros que han sido atacados por otros perros o que han tenido malas experiencias con gatos pueden volverse más reactivos;
Muchos perros tienen dificultades para compartir su espacio o a sus dueños con otros animales.
Para revertir estos traumas, es importante:
Expón al perro a la presencia del otro animal gradualmente, en situaciones controladas, y recompénsalo por su comportamiento tranquilo;
Asocia la presencia del gato u otro perro con cosas buenas, como premios, mimos o juegos. Esto ayuda a crear una asociación positiva.
Utilice guías y barreras físicas durante las reuniones iniciales para evitar conflictos y proteger a todos los involucrados;
Los adiestradores de animales o los especialistas en comportamiento animal pueden crear un plan específico para la situación.
Es importante recordar que cada animal tiene su propio ritmo, y algunos casos más graves pueden tardar semanas o meses en mejorar.
Pet Med – ¿Existe un tiempo promedio que tardan los perros y los gatos en convivir armoniosamente en la misma casa?
Flavia Gill Ricco – No existe un plazo exacto, ya que cada caso es único y depende de factores como la personalidad de los animales, sus experiencias previas y, sobre todo, la constancia de sus dueños.
Por lo general, algunas familias observan mejorías en cuestión de días o semanas, mientras que otras pueden tardar meses en lograr una convivencia armoniosa. Lo más importante es no apresurar el proceso y respetar el ritmo de los animales.
Medicina Veterinaria – ¿Cuáles son los riesgos para la salud de los perros y gatos que viven en entornos estresantes debido a la falta de armonía entre ellos?
Flavia Gill Ricco – Vivir en un entorno estresante de forma constante puede provocar diversos problemas de salud física y emocional. Los animales pueden volverse agresivos, desarrollar conductas destructivas o mostrar un miedo excesivo, como esconderse o evitar el contacto con otras personas. El estrés prolongado debilita el sistema inmunitario, lo que los hace más susceptibles a las enfermedades infecciosas.
En los perros, los problemas más comunes son gastrointestinales, como vómitos y diarrea, y dermatitis por lamido o rascado excesivo. En los gatos, los más frecuentes son las enfermedades urinarias, como la cistitis idiopática felina, directamente relacionada con el estrés; la pérdida de apetito; la alopecia por lamido excesivo; la pérdida de peso y la anorexia.
El estrés continuo afecta el bienestar general de los animales, perjudicando su sueño, alimentación e interacción social. Por lo tanto, proporcionarles un entorno tranquilo, estimulante y seguro es fundamental para prevenir estos problemas y garantizar la salud física y mental tanto de los animales como de sus dueños.
Pet Med – ¿Cuáles son sus recomendaciones finales para las familias que se encuentran en esta situación, donde los perros y los gatos no conviven armoniosamente en la misma casa?
Flavia Gill Ricco – Para las familias que enfrentan dificultades en la crianza compartida entre perros y gatos, lo más importante es recordar que con paciencia y dedicación es posible revertir la situación. Sin embargo, es importante considerar que los animales no siempre se llevarán bien de inmediato, lo cual no significa que la convivencia armoniosa sea imposible. Simplemente se trata de respetar el ritmo de cada animal.
Separe los espacios y recursos, como comederos, camas y areneros, para reducir posibles disputas. Refuerce positivamente los comportamientos tranquilos y evite situaciones que puedan provocar conflictos entre ellos.
Proporcione enriquecimiento ambiental, incluyendo juguetes, estantes para el gato, paseos regulares para el perro y momentos de interacción individual con cada animal. Todo esto reduce el aburrimiento y el estrés, contribuyendo a una convivencia más pacífica. Si los conflictos persisten o son muy graves, un especialista en comportamiento animal puede evaluar la situación y sugerir soluciones personalizadas.
Reitero que la convivencia armoniosa es un proceso que requiere esfuerzo, pero, con el tiempo, la mayoría de las familias logran alcanzar un ambiente pacífico para todos sus miembros, tanto humanos como peludos.
Recuerda: el bienestar de los animales siempre debe ser la prioridad. Proporcionar un entorno seguro y acogedor marca la diferencia.
Por este motivo, es importante comprender que la convivencia entre perros y gatos es un tema que va más allá del simple hecho de presentarlos.
Finalmente, es crucial recordar que los tutores juegan un papel muy importante en este proceso.
Es importante que los dueños de mascotas sepan que los perros y los gatos se sienten más seguros cuando tienen una rutina establecida. Los cambios bruscos en los horarios de comida, paseos y descanso pueden causarles ansiedad y dificultarles la adaptación mutua.
Aprender a reconocer los signos de incomodidad o relajación en perros y gatos es esencial; por ejemplo, un gato con las orejas bajas y la cola erizada se siente amenazado, y un perro que mira fijamente a un gato sin parpadear y se pone tenso puede estar a punto de perseguirlo o reaccionar agresivamente.
Además de juguetes y zonas de descanso, es beneficioso que los dueños de mascotas les proporcionen estimulación sensorial, como aromas (difusores con feromonas o hierbas como la hierba gatera y el matatabi) y sonidos (música relajante para animales). Estos elementos ayudan a reducir el estrés.
También es importante que los cuidadores mantengan siempre la calma y la coherencia al afrontar los conflictos. Si se producen peleas o tensiones, nunca se debe recurrir al castigo físico ni a los gritos, ya que esto puede intensificar el miedo o la agresividad.
Finalmente, recuerden que cada animal es único y que el objetivo de la convivencia armoniosa no es forzar una amistad, sino crear un entorno donde ambos puedan vivir cómodamente y con seguridad. Tanto para las familias que recién comienzan este camino como para aquellas que enfrentan desafíos, el amor, la paciencia y el conocimiento son los mejores aliados.
